El proyecto ha sido llevado a cabo principalmente por mujeres de la asociación, entre ellas Marisa, Ana mari, Gloria y Henar, quienes destacaron por su dedicación, aunque también participaron otras socias. Además, contamos con la valiosa colaboración de Félix, el Pequis y José, quienes ayudaron a recoger piedras.
El ayuntamiento jugó un papel fundamental al aportar arte de los fondos necesarios para llevar a cabo esta restauración. Sin la colaboración del ayuntamiento y, sobre todo, sin el esfuerzo de la comunidad, este trabajo no habría sido posible. Nos sentimos muy orgullosos de haber recuperado este elemento patrimonial tan importante, que representa una parte de nuestra identidad y que ahora podrá ser apreciado por futuras generaciones.
Restauración del Abrevadero: El Agua es Vida
La piedra, rota, con grietas abiertas,
escondía secretos de un tiempo pasado,
donde las ovejas bebían en cuestas,
y las niñas reían, jugando al costado.
Cubierta de maleza, casi olvidada,
la piedra pedía, en su susurro quedo,
volver a sentir el agua encantada,
volver a ser vida, no solo recuerdo.
Ellas llegaron, con manos ligeras,
y risa en el aire, como un viento fresco;
¡Vamos a darle vida a estas piedras!
dijeron sonriendo, con un plan travieso.
Quitaron las sombras, las grietas sanaron,
el agua volvió, saltarina y clara,
y donde el silencio y el musgo reinaban,
la vida otra vez se alzó y se declara.
¡El agua es la vida, y en su esperanza,
este abrevadero renacerá!
como cuando de niñas, con rostro sencillo,
veníamos aquí, sin nada que pesar.
Las ovejas bebían, las niñas jugaban,
y ahora, de mayores, el agua que corre
les canta otra vez, alegre y serena,
que todo lo que cuidas, en la vida perdura.
El abrevadero, feliz y risueño,
les devolvió el canto que nunca murió;
porque lo que se ama, lo que se sueña,
es lo que en el alma siempre floreció.

